El sábado pasado le prometí una respuesta larga y aclaratoria a una lectora, Angeline, a propósito de un comentario que me hizo en el post ¿Estás ahí, eres de esta tribu…?

Pues me dirijo a ti Angeline y a todos los que tengan las mismas dudas que tú.

Que empiece la Magia se titula Cena + coaching de relaciones y efectivamente comienza a las 5 de la tarde y acaba 7 horas más tarde.

Pero esas 7 horas no se utilizan para que yo de una charla, se usan para que las 12 personas que asisten vayan conociéndose de una forma ligera y cómoda a través de varias dinámicas que les propongo. Sin que nadie tenga el protagonismo en exclusiva y todos nos sintamos en igualdad de condiciones para expresarnos y participar al mismo tiempo que vamos desgranando un puzzle que nos hará tener en cuenta algunas claves
para conseguir una nueva forma de relacionarnos.

Entonces la magia que se crea no es precisamente un espectáculo de ilusionismo – aunque si alguien saca conejo y chistera yo encantada…-, la magia se crea porque te sientes en un lugar seguro para expresarte tal como eres, estás rodeado de otras 12 personas que buscan relacionarse desde la mejor versión de sí mismos igual que tú y comienzas a sentir afinidades con los demás participantes.

Vivimos en un tiempo en el que todo se hace rápido y con prisas, un tiempo en que puedes empezar a relacionarte con quien quieras en Internet creándote el más fabuloso de los personajes para ser el que más éxito tiene…y para mí está bien que eso exista, estoy segura que ayuda a muchas personas.

Pero si he creado esta actividad es porque yo misma sentí en algún momento la necesidad de salir de mi pequeño círculo inicial de amigos y poder conocer gente nueva de forma real, no virtual.

He creado lo que a mí me hubiese gustado encontrar cuando estaba en esa situación, un entorno dónde conocer a personas afines disfrutando del contacto visual del otro, de la risa, de la voz y los gestos que se van intercalando en la historia personal que cada uno tiene para compartir.

Y lo he mezclado con una cena porque la alimentación y la gastronomía también me apasionan, de hecho en nuestra cultura las relaciones y la comida van siempre de la mano, así que… ¿por qué no salir a cenar y además conocer gente en un entorno diseñado específicamente para eso pagando un poco más que si vas solamente a cenar..?

Para mí esta actividad no es sólo una posible fuente de ingresos, es la materialización de un anhelo que late con fuerza en mí, el anhelo de facilitar que las personas nos entendamos cada día mejor, que nos miremos con complicidad, que sintamos que cada persona que aparece en nuestra vida es un regalo y una oportunidad para que ambos nos reformulemos y saquemos nuestra mejor versión.

Ya sé que nunca podré ser como la empanada, la cerveza o la telefonía móvil, productos de consumo universal que gustan a todo el mundo.

En cambio, esta iniciativa, Que empiece la Magia tiene un alcance de consumo más reducido e inevitablemente resultará rechazable, inquietante o sugestiva dependiendo de la interpretación de quien lo perciba…pero esta misma contradicción me invita a hacer una reflexión:

En el mundo desarrollado tenemos comida, bebida y todas las comunicaciones que queremos y sin embargo nos sentimos solos y no somos felices…


Las paradojas de este tiempo loco…

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