Este vídeo nos propone un ejercicio poderoso, mirarnos en el espejo sin armaduras, máscaras ni disfraces.

Yo también me apunto a la propuesta,

mira este envoltorio que es tu cuerpo

como si fuera la primera vez que lo ves,

descúbrete y asómbrate de lo que encuentras

como si miraras a un desconocido,

desconéctate de tus propios juicios acerca de ti mismo

y valora la maravilla que ves enfrente.

¿Te está costando? ¿Te sientes vacío como el protagonista? Es sólo falta de costumbre, Insiste un poco más en esa mirada inocente y aprecia lo que hay al otro lado, ese cuerpo que ves, los sentidos y sentimientos que atesora, es lo único verdaderamente tuyo que tienes en la vida, todo lo demás son añadidos y música de fondo…

Hazte amigo de ti mismo, con tus partes buenas y malas, todas nos son necesarias en algún momento, dile a tu cuerpo lo importante que es, el valor que tiene, dale lo que se merece: Amor

Crees que no has recibido suficiente amor de otros y por eso te cuesta amarte a ti mismo, empieza a dártelo tú entonces e inspírate en el ejemplo del sol y de la propia tierra.

El sol es el mejor ejemplo de amor incondicional que todos recibimos cada día, nos da luz, calor y alimento y no pide nada a cambio.

La tierra nos regala agua, oxígeno, comida, cobijo y estabilidad y a pesar de que nosotros no la respetemos ni se lo agradezcamos ella sigue permitiéndonos habitarla.

Agradece todo lo que tu cuerpo te proporciona, movimiento, comunicación, imaginación, placer, empatía.

Cuando te duches, cuando comas, cuando trabajes, proponte darte amor a ti mismo.

Si lo haces, una multitud de espejos de ti mismo representados en muchas personas con las que te relacionas te traerán de vuelta ese amor.

¿Te resulta raro? Piensa que los demás están ahí para mostrarte alguna faceta de ti mismo que tu ignoras, cuando te la muestran te están haciendo de espejo.

Y ahora qué has visto esa faceta tuya que otros te muestran ¿qué decides?

¿Valorarla o ignorarla?

En ti está la decisión

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