A veces nuestro día a día nos exige más de lo que somos capaces de dar, es demasiado acelerado o demasiado lento, nos trae noticias que duelen, nos empuja a hacer algo que realmente no queremos hacer con la consecuente incoherencia que arrastramos durante horas o días, nos invita a dar un paso importante pero no somos capaces de darlo, nos deja exhaustos inmersos en nuestra falta de lucidez o nos obliga a compartir el dolor de otros con impotencia…

Los ejemplos que ilustran cómo puedes tener un mal día son innumerables pero la decisión acerca de qué mirada eliges para terminar el día y convertirlo en un buen día está en ti.

El que tiene el poder para convertir un mal día en un buen día eres tú.

Está difícil conseguirlo hoy…? Prueba a ver este vídeo, seguro que te inspira…

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